Me llaman Artemio Furia parte I y II
Por Florencia Bonelli
Me gustan sus comisuras, señor Furia. Son marcadas, muy varoniles. Me gusta besarlas justo en el pliegue.. Buenos Aires, 1810. Corren vientos revolucionarios en el Rio de la Plata. La faccion patriotica pugna por lograr la independencia de España y convoca a sus mejores hombres para integrar las milicias.
Artemio Furia es un gaucho cuyo nombre se pronuncia con respeto y temor en todas las esferas de la sociedad. Entre 1806 y 1807, él y sus centauros sirvieron en los ejércitos de Juan Martín de Pueyrredón para expulsar a los ingleses. Su influencia entre los paisanos es decisiva.
Cuando palpita la Revolución de Mayo, la facción patriótica lo convoca para luchar por la libertad. Contar con las huestes del gaucho Furia puede significar la victoria.
En medio de estas intrigas políticas, el pasado oscuro y trágico de Artemio Furia se hace presente y el honor lo obliga a hacerle frente con la venganza. En esta otra batalla, podrá perder algo más que la vida. Podrá perder el amor.
La tragica muerte de sus padres y el deseo de venganza lo obsesionan tanto como la pasion por esa mujer a la que no quiere ni puede nombrar.
